Bordado de Navalcan 2017-05-29T11:12:15+00:00

Maria Jesús Viver-S.

EL BORDADO DE NAVALCAN

 

 Navalcán también es un pueblo de la provincia de Toledo, cerca ya de la de Avila, donde se hacía un tipo de bordado de dibujos muy complejos y con una ejecución perfecta que da lugar a tejidos de doble cara, una en positivo y otra en negativo.

Este tipo de bordado, muy característico, se llama tejidillo o colchado.

Consiste en pasar la hebra de arriba abajo y, saltando un hilo, de abajo arriba, haciendo bastas más o menos largas según lo indique el dibujo que ha de estar hecho sobre papel milimetrado.

El punto, como se ve, es muy sencillo

La dificultad de este tipo de bordado es la atención que hay que mantener para seguir el dibujo. Cuando uno se equivoca no hay más remedio que deshacer. También hay que cuidar el remate y el comienzo de las hebras, que deben quedar completamente ocultas si se quiere que el bordado quede con doble cara.

Los dibujos son siempre geométricos, formando cenefas sobre tela de lino, sin esquinas.

La ausencia de esquinas indica la antigüedad del bordado, puesto que para ejecutar las esquinas es preciso utilizar espejos para ajustar perfectamente el dibujo.

El hilo empleado tradicionalmente era hebra de lana negra sobre lino blanco, aunque actualmente los hilos de algodón son los más fáciles de encontrar y por supuesto no tienen que ser de color negro.

Dada la técnica de ejecución es un bordado en bicromía: el color de la tela y el de la hebra empleada.

En los tiempos antiguos las cenefas, como las que he copiado de una camisa de ras (siglo XVI, Museo Valencia de Don Juan, Madrid), eran de dibujo muy complejo y con bastas que cubrían apenas uno o dos hilos y las hiladas avanzando un único hilo de la tela en la dirección de la trama. Es el llamado tejidillo real.

Con el paso de los años se simplificaron los motivos geométricos y la técnica también, pues en el tejidillo vilano se trabaja sobre los hilos de la urdimbre y se puede avanzar un único hilo o más. Esto da un bordado menos compacto.

Este bordado hace que las franjas parezcan directamente tejidos de telar y, probablemente, eso era lo que se pretendía: imitar los tejidos hechos en telar.

Hay que tener en cuenta que, hasta la introducción del telar mecánico, las telas eran un producto muy caro y no estaban al alcance de economías modestas.

El nombre de colchado se debe a que servía para adornar colchas de cama.

En tiempos más antiguos adornaba las pecheras, escotes, y mangas de camisa y camisones, tanto de hombre como de mujer; goteras de cama, manteles y sábanas, así como camisas de ras. Un uso muy específico del propio pueblo de Navalcán eran los paños de entrevelas, que se usaban en los funerales para cubrir la mesa donde se ponían las velas para el difunto.

En la zona del antiguo reino de León (León, Zamora, Salamanca), así como -al menos hasta donde me han llegado noticias- se utilizaba este bordado en los cuellos y puños de las camisas. Al igual que en la provincia de Avila (donde no es de doble cara, puesto que se hace con colores) y en Segovia y la sierra norte de Madrid.

El tejidillo de Navalcán también se empleaba en el bordado de Lagartera. Algunos de los motivos que hay en los dechados de bordado de Lagartera, son una clara derivación de Navalcán, pero empleando la técnica de punto al pasado, lo que permite la combinación de varios colores pero, en cambio, impide que el bordado quede a doble cara.

Muy interesante es la tesis sobre Iconología simbólica en los bordados populares toledanos de José Sánchez Sánchez.

Dibujos sacados de fotografías de dechados del libro de María Paz Alfaya y López Los bordados populares en Segovia, Madrid, 1930, del catálogo del Museo Pedagógico textil, llamado Colección Pedagógico Textil de la Universidad Complutense de Madrid. Estudio e Inventario por María Angeles González Mena, Consejo Social de la Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1994, y del Catálogo de bordados Instituto Valencia de Don Juan, Madrid, 1974, hecho también por María Angeles González Mena