Encaje granadino 2017-05-29T11:21:57+00:00

Maria Jesús Viver-S.

EL ENCAJE GRANADINO

 

El Encaje de bolillos           Tipos de encaje de bolillos          Camariñas        

 Almagro          Numérico: Talavera

Aún quedan en Granada talleres donde se hacen mantillas de seda bordadas sobre tul que imitan perfectamente las de blonda hechas con bolillos. Mantillas de diferentes tipos, velos… hechas con tul estuvieron muy de moda en el siglo XIX y principios del XX. Las granadinas tenían un precio bastante más asequible que las de blonda y su uso se extendió a capas de la sociedad con menor poder adquisitivo.

El tul es un tejido que se puede realizar manualmente de dos maneras, con aguja o bolillos. El tul de aguja es muy sencillo, en realidad es un festón bastante flojo que forma lazadas donde se apoyan los puntos, también de festón, de la pasada siguiente. El tul de bolillos se hace sobre el mismo patrón del punto de torchón o del punto de Bruselas, retorciendo los pares y cruzándolos, poniendo el alfiler después de hacer el cruce.
Está claro que estos dos tipos de tul son mucho más antiguos que el tul mecánico. Este se inventa en 1797 y que ya en 1823 se utilizaba habitualmente como soporte de bordados muy ligeros que imitan encajes de bolillos.

El encaje granadino utiliza el tul mecánico como soporte del bordado.

Los diseños son los mismos utilizados en la blonda: florales, dentro de la tradición del rococó. Hay también temas, mucho menos habituales, que recuerdan el arte mudéjar o el renacentista, probablemente por influencia de los monumentos que hay en la ciudad.

La hebra de bordar es seda lasa, es decir, poco retorcida. Los colores más utilizados son el blanco y el negro y los de gama suave, especialmente el rosa y el azul.

Para realizar este tipo de bordado se coloca el tejido bien tensado en un bastidor del tamaño de la pieza. Bajo el tejido se pone el papel con el dibujo. Se perfilan todos los motivos con una bastilla que se llama punto de empasillado.

Una vez perfilados todos los motivos se rellenan con zurcido, llamado punto de trapo o de pasta, que da una textura igual a la del punto de tela de la blonda de bolillos.

Los puntos de adorno de las blondas de bolillos se imitan haciendo calados ampliando los agujeros o cortando el tul, que se refuerza con un trabajo en espiral muy tupido y se rellenan los huecos con puntos de adorno típicos del encaje de aguja.

Se rematan todos los bordes de la pieza con un festón o con una hebra que procura imitar los remates de la blonda hecha a bolillos.

La técnica no es difícil en sí misma, pero exige una gran perfección de ejecución y, sobre todo, paciencia.

Realmente es muy difícil distinguir la blonda hecha a bolillos de la bordada.

Blonda de bolillos

Blonda mecánica

Sólo cuando se mira con detenimiento se nota la diferencia en los puntos de adorno y sobre todo en los bordes: la blonda de bolillos tiene unas argollitas que no aparecen en los bordados.