Encaje Ruso 2017-01-19T14:01:39+00:00

Sobre el encaje ruso

El encaje probablemente se conocía en Rusia ya en el S. XVI aunque fue en el S. XVII cuando la riqueza y el colorido en las vestimentas rusas hace que crezca la importancia del encaje. Se comienzan a utilizar las hebras metálicas, oro y plata, aplicándolas a las bocamangas, cuellos y bajos de los trajes de ceremonia. En el S. XVIII, el encaje metálico alcanza su esplendor, y al mismo tiempo el encaje sencillo de lino se va utilizando en los adornos de ropa de mujer.

Se hacían encajes no solo en las casa señoriales sino en monasterios y casas particulares, que luego vendían sus producciones en tiendas de moda y sastrerías. En el S XIX las empresas se crean en lugares como Vologda, Kirov, Yelets y Riazan.

A comienzos del S. XX las empresas se dedicaban en Rusia a esta labor cerca de 100.000 encajeras. El estilo del encaje ruso en su origen era denso. Las cintas yuxtapuestas unas a otras, no dejaban espacios entre ellas y conformaban motivos geométricos, a veces reseguidos con hilos de color. En la segunda mitad del siglo XIX, se simplifica el dibujo y aparecen los motivos de plantas y flores. Es característica la realización de un relieve en
forma de cordoncillo o espiga que adorna y resalta la cinta. (foto4

Durante el siglo XX se produce la gran evolución de estos encajes apareciendo los fondos, en forma de redecilla realizada con trenzas y vueltas, de dibujos variados y geométricos que adquieren la misma importancia en el conjunto que el resto de los elementos y resaltan el motivo principal. Vologda es el lugar más representativo de esta innovación, contándose hasta 80 variantes de dibujos de fondos. En los últimos tiempos los encajes de Yelets, Kirov y Riaza se está produciendo un viraje hacia la producción de encajes de colores.

En el s. XIX, se crearon laboratorios para controlar la calidad de los diseños y para crear nuevos diseños para la producción industrial. A mediados de 1930 la industria encajera tenía un gran número de calificadas encajeras, y expertos diseñadores.

La producción de encajes se vió afectada por la Segunda Guerra Mundial en 1941, pero no ocurrió así en Vologda, donde se siguió trabajando. En el período de post-guerra las piezas creadas estuvieron dedicadas a temas constructivos de guerra y paz, apareciendo paneles decorativos diseñados por prestigiosas diseñadoras como  Elena Grabovnikova, Ana Korabliova, Nina Simakina or Tamara Vaniukova.

El versátil talento de una de las más antiguas diseñadoras de encajes de Vologda: Kapitalina Isakova, encontró una brillante expresión de sus composiciones, usando motivos del norte de rusia  y paneles conceptuales. Como directora de la Escuela “Vologda Industrial Art School”, legó sus conocimientos a mas de una generación de encajeras.

 

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